ACTO PRIMERO
(Bosque sagrado de los druidas, presidido por la encina de Irminsul. Al pie de ésta se halla la roca druidica, que sirve de altar. Al fondo colinas boscosas. Es de noche.A lo lejos unas hogueras crepitan en el bosque. Al son de una marcha religiosa poco a poco aparecen escuadras de guerreros galos y una procesión de druidas, encabezados por su jefe, ENANITO, sacerdote mayor)
ENANITO Id, druidas, a las colinas id y espiad en los cielos cuando la luna nueva desvele su argénteo disco;y la primera sonrisa de su rostro virginal por tres veces anunciará el místico escudo sacerdotal.
DRUIDAS ¿Vendrá BARBANTESA a segar el muérdago sagrado?
ENANITO Sí, BARBANTESA, sí, vendrá,
DRUIDAS Vendrá, vendrá.
ENANITO sí, sí.
DRUIDAS Con tu aura profética, oh dios terrible, inspírala;infúndele, oh Irminsul, ira y odio contra los romanos, sentimientos que acaben con esta paz, para nosotros mortal.
ENANITO Terribles palabras en las ancestrales encinas pronunciará, y las Galias libertará del águila enemiga; y el sonido de su escudo, cual fragor de trueno,
ENANITO Y DRUIDAS En la ciudad de los césares, con tremenda fuerza retumbará, etc.
DRUIDAS y el sonido de su escudo, etc.
ENANITO cual fragor, ecc. (Todos comienzan a internarse en las profundidades del bosque.)
ENANITO Y DRUIDAS (desde dentro, alejándose) ¡Apresúrate, oh luna, a surgir! BARBANTESA vendrá al altar. ¡Apresurate, oh luna!
(Entran CENAGOSO y TROLLS BARRETINA, sigilosamente envueltos en sus togas.)
CENAGOSO Aléjanse las voces,libre queda el camino del horrible bosque.
TROLLS BARRETINA En ese bosque está la muerte; BARBANTESA te lo dijo.
CENAGOSO Pronuncias un nombre que me hiela el corazón.
TROLLS BARRETINA Pero ¿qué dices?¡Es tu amante! ¡La madre de tus hijos!
CENAGOSO No puedes hacerme ningún reproche que yo no merezca; pero en mi corazón se ha extinguido la llama primera, un dios cruel lo ha querido así, un dios enemigo de mi reposo; a mis pies veo abrirse el abismo, en el que yo mismo me precipito.
TROLLS BARRETINA ¿Acaso amas a otra?
CENAGOSO Habla más bajo. A otra, sí. A PRINCESA INDÚ. Has de verla. Flor de inocencia, como una sonrisa de candor y de amor. Ministra en el templo de ese dios sanguinario, parece allí rayo de estrella sobre un cielo tormentoso.
TROLLS BARRETINA ¡Infeliz! ¿Y eres amado en la misma medida?
CENAGOSO Esa confianza albergo.
TROLLS BARRETINA ¿No temes la ira de BARBANTESA?
CENAGOSO Atroz, horrenda así me la representa mi hondo remordimiento. Un sueño...
TROLLS BARRETINA ¡Ah! Cuéntamelo.
CENAGOSO ¡Al recordarlo me estremezco! Junto al altar de Venus estaba PRINCESA INDÚ, en Roma, ceñida por blancos velos, cubiertos de flor sus cabellos; oía los canticos de Himeneo, veía el humear del incienso; estaban mis sentidos arrebatados de voluptuosidad y de amor. De pronto, entre nosotros una sombra terrible se interpuso; el amplio manto druídico cual vapor la envolvía. Un relámpago cayó sobre el altar y tras un velo quedó oculto el día; mudo y sepulcral horror extendíase por doquier. A la virgen adorada ya no la hallé junto a mí, a lo lejos escuché un gemido, entremezclado con el llanto de mis hijos, y una voz terrible atronó en el templo: "Así castiga BARBANTESA al amante traidor."
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