lunes, 31 de octubre de 2011

Apuntes para el cine


Con algunos de estos motivos vamos a hacer un corto, tan corto, tan corto, que tras un picado sobre el rio Genil, la cámara se girará lentamente al malecón, donde yace  como la escultura del 'cadáver' de Ai Weiwei, un mendigo despanzurrado contra el suelo.
En la siguiente escena, un acondroplásico, con uniforme de la morgue, introduce los teléfonos en el ataúd y lo cierra. Se inicia un contrapicado a su cara sonriente mientras se escucha el diagnostico del forense Baku, e iniciando un travelling ya en el exterior,  enfocando el crepúsculo y con el recitado de dicho poema, hasta la notaría de la calle colegios. Allí el notario entrega un talón conformado a una pareja de recién casados que emprenden un feliz viaje a una vida sin alarmas.

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